De islas, contaminación y el camino hacia la ‘desplasticización’.

Por Lucía Norris (Galapagos Conservation Trust)

Hace más de seis años, en Galapagos Conservation Trust, junto con la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG, por sus siglas en español) y socios locales, creamos la Red Galápagos Libre de Contaminación por Plásticos con el objetivo de comprender de dónde provenían los residuos plásticos que llegaban a nuestras costas.

En aquel momento, se creía que la mayor parte de estos residuos se originaba en Asia y llegaba transportada por las corrientes oceánicas, ya que encontrábamos botellas y envoltorios con etiquetas en idiomas asiáticos. Pronto nos dimos cuenta de que, si realmente queríamos contribuir a resolver este problema, debíamos mirar más allá de Galápagos. La contaminación por plásticos es una crisis global.

Así fue como unimos fuerzas con la Universidad de Exeter para crear la red Pacific Plastics: Science to Solutions (PPSS), con la misión de comprender y abordar la contaminación por plásticos en el Pacífico Tropical Oriental. Hoy, esta red reúne a más de 40 organizaciones y a más de 80 representantes de gobiernos, ONG, el ámbito académico y el sector privado, tanto a nivel local como internacional.

Gracias a la investigación realizada por PPSS en colaboración con la Dirección del Parque Nacional Galápagos (GNPD), hemos podido identificar las principales fuentes de contaminación por plásticos que afectan a Galápagos y sus impactos sobre la biodiversidad.

Island connections: a common voice against a shared problem

En 2023, fuimos invitados por Rapa Nui a la Cumbre de Líderes del Pacífico para abordar la contaminación por plásticos, donde presentamos nuestros hallazgos. La experiencia fue reveladora: las islas del Pacífico enfrentan desafíos similares, y conectar con ellas nos permite intercambiar conocimientos, compartir soluciones y construir una voz unida.

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Algunas de las lecciones compartidas entre islas como Galápagos, Rapa Nui y el Archipiélago de Juan Fernández son:

  • Los residuos plásticos no conocen fronteras ni áreas protegidas.
    En Galápagos, a pesar de contar con dos reservas marinas y estrictos controles para proteger la biodiversidad, el plástico sigue llegando a través de las corrientes oceánicas. Según PPSS, más del 40 % de los residuos plásticos recogidos proviene de flotas pesqueras, principalmente de Asia. El resto procede del Ecuador continental, Perú y, en determinadas épocas del año, Panamá. Las islas están soportando una carga injusta de contaminación que no generan. Rapa Nui, Juan Fernández e incluso islas lejanas como las de Indonesia se enfrentan a desafíos similares.
  • Dependencia de las importaciones y gestión limitada de los residuos.
    La mayoría de los productos que llegan a nuestras islas están envasados en plásticos de un solo uso. Una vez consumidos, estos envases se convierten en residuos que deben ser gestionados por sistemas municipales que, a menudo, carecen de recursos suficientes. Aunque algunos plásticos reciclables pueden enviarse al continente, esto depende de la logística disponible, ya sea por vía aérea o marítima. Los plásticos no reciclables, en cambio, se acumulan en los vertederos o acaban en la naturaleza, perjudicando tanto a la salud humana como a la de los ecosistemas. En Galápagos, los estudios muestran que un tercio del plástico que ingresa al archipiélago se convierte en residuo.
  • El turismo: un arma de doble filo.
    El turismo, motor clave de las economías insulares, también ejerce presión sobre los servicios básicos, incluida la gestión de residuos. Si bien muchas islas han apostado por estrategias para cerrar el ciclo (como la remanufactura y el reciclaje), es igualmente importante ralentizarlo (mediante la reutilización y la reparación) y estrecharlo (reduciendo y rechazando los residuos desde el origen).
  • Acceso limitado al agua potable.
    La falta de acceso a agua potable segura en muchas islas fomenta la dependencia de botellas de plástico de un solo uso, agravando aún más el problema.

Mingas by the sea

Simon Berger

El camino hacia la ‘desplasticización’.

Hoy, gracias a los esfuerzos de las autoridades locales y de la red PPSS, contamos con suficiente evidencia científica para contribuir al diseño de soluciones que aborden la contaminación desde su origen. Al mismo tiempo, también apoyamos estrategias de mitigación, como las limpiezas costeras, para hacer frente a los impactos actuales.

Creemos firmemente que los sistemas de reutilización y la retornabilidad —en el continente, en las flotas pesqueras y en Galápagos— son componentes esenciales de la hoja de ruta hacia un futuro sin plásticos para nuestras islas. Ya no podemos permitirnos seguir esperando para “cerrar el grifo” que permite que esta contaminación siga llegando a nuestras costas.

Experiencias locales y la retornabilidad como solución transversal.

Desde 2012, Galápagos cuenta con normativas que prohíben los plásticos de un solo uso, aunque su implementación ha tenido resultados dispares. Un hito clave fue el acuerdo de 2019 entre el Consejo de Gobierno de Galápagos y empresas como Arca Continental (embotelladora de Coca-Cola en Ecuador), que se comprometieron a vender únicamente envases retornables de bebidas en el archipiélago.

Otras empresas nacionales han seguido el mismo camino. Marcas como Pilsener (cerveza nacional) y Güitig (agua con gas) ya comercializan sus bebidas en envases retornables en las islas. A nivel local, existen iniciativas como cervecerías artesanales que recogen sus botellas para reutilizarlas, agua potable vendida en garrafones retornables, kombucha en botellas retornables y proyectos innovadores como Iguana Cup, que promovió el uso de vasos reutilizables en diversos cafés de las islas.

Incluso hay emprendedores que venden atún en conserva en frascos de vidrio retornables, transforman botellas usadas en vasos para restaurantes y hogares, o crean sistemas de retorno para bolsas reutilizables de transporte de alimentos. Un dato revelador: los envases de estas marcas locales casi nunca se encuentran en los vertederos, a diferencia de los de las grandes empresas nacionales y multinacionales.

Galápagos tiene un enorme potencial para implementar sistemas de reutilización y retorno que pueden marcar una diferencia real, especialmente en un entorno tan frágil. De hecho, estas prácticas no son nuevas. Así es como vivíamos antes: nuestras madres llevaban cestas al mercado, usábamos botellas de vidrio para la leche, devolvíamos los envases. Los sistemas de reutilización y retorno nos muestran el futuro mirando con sabiduría al pasado.

El momento es ahora.

La evidencia es clara: si queremos proteger nuestras islas —y el planeta— debemos abordar el problema desde su raíz. Si bien la limpieza de costas y playas es esencial para evitar que el plástico se convierta en microplásticos y provoque una mayor contaminación, limpiar no es suficiente; ¡debemos cerrar el grifo de la contaminación por plásticos!

Desde Galápagos, estamos convencidos de que la colaboración entre la ciencia, las comunidades locales, los gobiernos y el sector privado puede allanar el camino hacia la «desplasticización». La solución está en nuestras manos: reducir, rechazar, reutilizar y retornar.

Hacemos un llamado a todas las personas, instituciones y marcas: unamos fuerzas. Invirtamos en sistemas sostenibles, comprometámonos con modelos de consumo responsables y apoyemos las iniciativas locales. El futuro de las islas —y de todos nosotros— depende de lo que empecemos a hacer hoy.