Por qué necesitamos avanzar hacia la reutilización — y no solo en Filipinas.
Por Sonia Mendoza, Presidenta de Mother Earth Foundation
Las empresas de combustibles fósiles estiman que el volumen total de producción de plástico alcanzará los 34.000 millones de toneladas para 2050, más de 4 veces la producción actual. Solo para hacernos una idea de la magnitud del desafío del plástico al que nos enfrentamos, en Filipinas se utilizan 165 millones de sobres de monodosis o sachets cada día, lo que equivale a 59.700 millones al año.
En el área metropolitana de Manila, las actividades humanas en zonas residenciales y comerciales provocan que los residuos plásticos terminen en los cursos de agua, especialmente en los arroyos que desembocan en el río Pasig y, posteriormente, en la bahía de Manila. Las ciudades cercanas a esta bahía, como Malabon, Navotas, Las Piñas y Parañaque, se ven gravemente afectadas por las inundaciones.
Estos residuos no solo agravan las inundaciones, sino que también ponen en peligro los ecosistemas costeros. En el océano, contaminan los hábitats marinos, dañan los arrecifes de coral y reducen la biodiversidad marina. Los residuos son perjudiciales para las personas, los animales y el entorno natural, ya que pueden amenazar su existencia y evolución. Los impactos más graves incluyen riesgos para la salud pública, peligro de incendios, amenazas o incluso muertes de fauna silvestre y daños importantes en los cursos de agua.
Con más de 200 ciudades y comunidades aplicando soluciones de Residuo Cero (RC), estas demuestran cómo implementar sistemas de gestión descentralizada de residuos segregados, al tiempo que crean oportunidades laborales.
Y nos enfrentamos a varios desafíos:
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La participación limitada de marcas populares en los sistemas de rellenado dificulta la escalabilidad y la adopción generalizada por parte de los consumidores.
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La falta de políticas coherentes sobre el rellenado crea obstáculos para las personas propietarias de negocios de rellenado.
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Financiamiento o inversión insuficiente, limitaciones logísticas y carencias en la infraestructura.
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Creemos firmemente que habrá menos basura y desorden en Filipinas, especialmente en las zonas urbanas, incluidos los centros de reciclaje, si se eliminan los envases de bebidas de un solo uso y se implementa un sistema DDR.
