Más allá de las latas y las botellas: Nuevas fronteras para la innovación en los DDR: Principales aprendizajes
Por Martín Valese
Los sistemas de depósito suelen asociarse a los envases de bebidas. Sin embargo, la lógica que los sustenta va mucho más allá. En el webinar “More Than Cans and Bottles: New Frontiers for DRS Innovation”, realizado el 15 de abril de 2026, la conversación se centró en cómo los principios de depósito y retorno pueden aplicarse para apoyar sistemas de reutilización en distintos sectores, desde el food service hasta el packaging y los eventos.
La discusión puso en evidencia una idea central: la reutilización no ocurre simplemente por reemplazar un producto descartable por uno reutilizable. Depende del sistema que lo rodea. La recuperación, el lavado, la logística, los incentivos y el comportamiento de los usuarios son los factores que determinan si la reutilización funciona en la práctica.
Quiénes participaron
Moderado por Martín Valese (Global Deposit and Return Platform), el panel reunió a Andrea Garzón (Huella Verde, Ecuador), Marta Sainz (POTS, España) y Agustina Legaza (Qero Ecovasos, Argentina), quienes compartieron experiencias concretas implementando sistemas de reutilización en distintos contextos.
Temas abordados
El webinar exploró cómo la lógica de los sistemas de depósito puede aplicarse más allá de los envases de bebidas, a partir de casos reales de vajilla reutilizable, envases de vidrio y vasos reutilizables. Las ponentes abordaron preguntas operativas clave, como cómo recuperar los productos, garantizar su correcta higienización, diseñar incentivos para su devolución y construir modelos de negocio viables.
Se destacó especialmente que los sistemas de reutilización deben adaptarse a cada contexto. Patios de comida, festivales, supermercados o espacios gastronómicos requieren diseños operativos distintos, aunque compartan principios comunes.
Reflexión final
El webinar dejó en claro que los sistemas de depósito no son solo herramientas para gestionar residuos, sino también mecanismos para preservar el valor y habilitar modelos circulares en distintos sectores. Expandir su aplicación más allá de los envases de bebidas abre nuevas oportunidades, pero también exige repensar cómo se diseñan y operan estos sistemas.
Como mostraron las experiencias compartidas, la reutilización funciona cuando se construye como un sistema. El desafío ahora es adaptar y escalar estos modelos a nuevos materiales y contextos, asegurando que los productos no solo ingresen al sistema, sino que efectivamente regresen.
Un punto en común entre las tres experiencias fue su capacidad de avanzar sin esperar a la regulación o a cambios sistémicos. En lugar de depender de políticas públicas, estos modelos se desarrollaron a partir de actores y alianzas privadas, mostrando que la implementación práctica muchas veces avanza más rápido que la normativa.
Principales aprendizajes
La retornabilidad depende del diseño del sistema, no solo del producto
En todas las presentaciones surgió un mensaje común: el desafío no es introducir productos reutilizables, sino lograr que vuelvan. Sin un sistema bien diseñado, los productos reutilizables corren el riesgo de convertirse en “descartables más lindos”.
Los sistemas exitosos requieren la coordinación de múltiples actores, incluyendo usuarios, operadores y empresas. La responsabilidad deja de ser individual y pasa a ser compartida a lo largo del ciclo de vida del producto.
La infraestructura de lavado es clave para la circularidad
La reutilización a escala requiere sistemas de lavado confiables. Desde patios de comida en Ecuador hasta plantas industriales en España y logística en eventos en Argentina, todos los casos mostraron que la higienización es un habilitador fundamental.
Aunque muchas veces pasa desapercibido, el lavado es lo que hace posible la reutilización. Garantiza la higiene, permite la recirculación y reemplaza la producción constante de productos de un solo uso.
Los sistemas de depósito aseguran la devolución y preservan el valor
Los mecanismos de depósito pueden desempeñar un rol clave para mejorar las tasas de devolución y distribuir la responsabilidad entre los usuarios. Al asignar un valor al producto, se genera un incentivo para que vuelva al sistema.
Resulta interesante que, aunque el concepto de depósito es ampliamente comprendido, recibe distintos nombres según el contexto. Términos como “seña”, “prenda”, “garantía” o “fianza” reflejan cómo este mismo principio ya está presente en prácticas cotidianas en distintos países.
Al mismo tiempo, se destacó que el depósito no es la única solución. Lo más importante es que los productos mantengan su valor y que los sistemas estén diseñados para hacer fácil y conveniente su devolución.
La viabilidad económica depende de la eficiencia y la colaboración
Los sistemas de reutilización pueden competir con los descartables, pero solo si son altamente eficientes. Los modelos de negocio dependen de optimizar la logística, reducir pérdidas y alinear incentivos entre los distintos actores.
Los ejemplos de Ecuador, España y Argentina mostraron que la reutilización puede ser viable económicamente cuando se apoya en alianzas, aprendizaje operativo y un diseño cuidadoso del sistema.
Los beneficios ambientales y sociales van más allá de la reducción de residuos
Además de reducir residuos, los sistemas de reutilización pueden disminuir significativamente las emisiones y el uso de recursos en comparación con alternativas descartables. También pueden generar empleo local y contribuir a modelos económicos más inclusivos.
El análisis de ciclo de vida es clave para entender estos impactos, ya que los beneficios aumentan con cada nuevo ciclo de uso.
Te invitamos a ver la grabación completa del seminario y a profundizar en la discusión a través de ejemplos concretos y aprendizajes operativos. También podés mantenerte conectado con la Global Deposit and Return Platform a través de nuestra web, donde encontrarás recursos, casos de estudio e información sobre próximos webinars y la Global DRS Academy.
